La "nueva normalidad"

El Teletrabajo en tiempos de COVID-19

“No hay que temer nada en la vida, solo hay que entenderlo. Ahora es el momento de entender más, para que podamos temer menos.” – Marie Curie-

Las pandemias a lo largo de la historia no sólo han causado numerosos muertos, sino que, han tenido la facultad de traer consigo grandes cambios, tanto económicos como sociales. Ejemplo de ello, sería la Peste de Justiniano, que fue tal la devastación durante el Imperio bizantino, que el número de muertos superó al número de supervivientes, siendo, además, sus consecuencias económicas catastróficas. Para muchos historiadores, esto supuso el declive de la Antigüedad y permitió el florecimiento de la Edad Media.  Otro caso fue el cólera, que durante el siglo XIX y principios del XX, causó estragos en la población, hasta que se determinó que su origen era a raíz de la falta de higiene en las grandes urbes. Esto permitió que se mejorara los sistemas de canalización de las ciudades y la separación de estos con los pozos de agua potable. Así el agua no se contaminaría.

Pero en este artículo no vengo a hablar de historia, a pesar de que, desde hace varios meses, hayamos pasado a formar parte de la misma. Desde la aparición del COVID-19 por primera vez en nuestras vidas, ha causado un gran tumulto en nuestro día a día, y no me refiero sólo a entrar en estado de alarma desde el 14 de marzo en España y ver privada nuestra libertad desde entonces.

La pandemia de coronavirus, a pesar de que el impacto en la pérdida de vidas suponga, estadísticamente hablando, un menor impacto si se compara con pandemias anteriores, -gracias en gran medida a los sistemas sanitarios actuales-. Se prevé que sus consecuencias económicas y sociales tengan un mayor impacto. Esto es debido a que en el siglo XXI, la globalización ha permitido miles de conexiones entre países, tanto para bien como para mal. Es como si todos estuviéramos conectados a través de una telaraña donde, si se toca uno de sus hilos, vibra toda la estructura, tambaleándose.

Tal y como hemos aprendido a lo largo de la historia, el COVID-19, no será una excepción a esos cambios trascendentales, y, de hecho, ya lo estamos viendo durante las costumbres sociales en la “nueva normalidad”.  A nivel económico, no sólo habrá una caída histórica que supondrá volver a los datos habidos durante 1931, sino que, debido al confinamiento forzado y al cambio en el tejido productivo, ha supuesto el “avance” de varias modalidades de trabajo que en España todavía no estaban lo suficientemente aplicadas.

A nivel laboral, ha sido un auténtico trastorno para muchos, y es que, en varios sectores, a raíz de los ERTES se ha estudiado la posibilidad de la automatización de varios puestos de trabajo que ha supuesto la pérdida inevitable de empleo y la imposibilidad de responder al turismo, -piedra angular de nuestra economía-, suponiendo el cierre de numerosos negocios. Debido al confinamiento, era necesario fomentar el teletrabajo, como un intento a la desesperada de seguir trabajando a pesar de esta situación tan extraordinaria.

A finales de 2019, cuando era del todo inconcebible que pasáramos por una pandemia, escribí sobre las ventajas y desventajas de la correcta aplicación del teletrabajo en España. Por entonces, veía el incremento de esta modalidad en nuestro país a una previsión de unos años.  Pero el COVID-19, ha supuesto un experimento laboral a la carrera, y no ha permitido aplicar de forma correcta el teletrabajo en multitud de empresas de nuestro país.

A pesar de que el Gobierno ha puesto algunos consejos o directrices en páginas oficiales de Internet para su aplicación y desempeño, no ha sido suficiente, ya que, para muchas empresas, han tenido que dar “palos de ciego” e instaurar esta modalidad de trabajo como buenamente han podido. Esto, aunado con el estrés del confinamiento de los niños en casa, ha dificultado una de las principales ventajas del teletrabajo, que era la conciliación familiar y laboral.

La falta de espacios habilitados que permitan el desarrollo efectivo de la actividad laboral en casa y la modalidad online de las escuelas en el hogar, ha contribuido a aumentar el número de distracciones en los padres trabajadores y el aumento del estrés por la invasión de la actividad laboral con el medio familiar. También se ha hecho un abuso del horario laboral, no respetándose las horas previamente establecidas en los contratos.

Otra de las ventajas del teletrabajo era el ahorro en tiempo que suponía el desplazamiento desde el hogar al puesto de trabajo, y su consecuente gasto económico durante el desplazamiento. Pero durante el confinamiento, hemos podido observar, que otra de las irregularidades ha sido en relación a los gastos.

En muchos casos, han sido los propios trabajadores los que han asumido el incremento de los costes en sus hogares, concretamente, respecto a la luz, el agua y en las líneas privadas de Internet o móviles, manteniéndose sus nóminas invariables pese a esto. La “adaptabilidad” al teletrabajo, es responsabilidad de las empresas y son estas las que tienen que poner los medios adecuados para que se pueda desarrollar legalmente esta modalidad de trabajo. Pero dada la inexperiencia y a las prisas de la propia emergencia sanitaria, esto ha supuesto el desbordamiento para muchos empresarios.

Según un estudio realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IvieLab) según datos del INE y numerosas encuestas, durante el confinamiento de 2020, los trabajadores han pasado de un incremento en la modalidad del teletrabajo del 5 al 34 %. A pesar de las irregularidades comentadas en este artículo, muchos han sido los españoles que les ha gustado la experiencia.

Considero que el periodo de “gracia” debido a la situación de emergencia que hemos vivido ya ha pasado, y es necesaria una regulación efectiva del teletrabajo por parte de las autoridades competentes para disminuir cuanto antes los abusos cometidos durante su aplicación. Sólo así se disfrutará de las numerosas ventajas que supone su aplicación correcta tanto para trabajadores como para empresarios.

La historia nos ha enseñado que, a pesar de la gravedad de esta pandemia, todo pasará. Pero quizás tengamos que vivir con cambios. Aunque con la colaboración de todos podremos superarlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *