Situación actual

El trabajo colaborativo: El nuevo conquistador

“Llegar juntos es el principio; mantenerse juntos es el progreso; trabajar juntos es el éxito.”

Henry Ford

Seguramente, muchos de nosotros en algún momento de nuestra vida hayamos dicho durante una entrevista de trabajo la típica frase de “Me encanta trabajar en equipo”. Digo típica porque, con el tiempo, todos hemos sigo conscientes de la deseabilidad de esta cualidad a la hora de conseguir un trabajo y es una de las fortalezas más recurridas a la hora de plasmar en un currículo.

Las dinámicas laborales han ido evolucionando en los últimos años, y la autonomía de uno mismo ya no es suficiente. En casi todos los trabajos, por tanto, será habitual trabajar en equipo. Es decir, que todos los empleados deberán de trabajar coordinadamente los unos con los otros para lograr un objetivo común. Para ello, serán necesarias una serie de capacidades, como puede ser la correcta gestión del tiempo, la toma de decisiones o la comunicación efectiva. Esto, bien tratado y ejecutado, permitirá a la empresa una buena satisfacción personal y una alta productividad.

Pero para ello, todos los miembros del trabajo en equipo deberán de participar activamente y ser asertivos los unos con los otros, cosa que, a veces, atenta directamente con las distintas personalidades de cada uno y las formas de trabajar más individuales, lo que acaba dificultando el trabajo. Una forma de mejorar estas dinámicas grupales sería a través de la formación en los distintos tipos de negociación y la concienciación de que la implicación grupal facilitaría la consecución del objetivo empresarial.

Desde el sector IT, se ha venido trasladando una concepción que va mucho más allá de trabajar en equipo, y es la demanda de más profesionales colaborativos. Estos se amparan en una estrategia fundamental que permite que sus dinámicas grupales funcionen en casi todos los entornos profesionales. Esta estrategia se basa en la colaboración, la adaptación y la flexibilidad.

A diferencia del trabajo en equipo, estos funcionan como grupos de trabajo heterogéneos con distintos perfiles profesionales y cargos jerárquicos, pero que, a la hora de intercambiar experiencias y conocimientos en pos de un objetivo común, actúan como un grupo uniforme. Cada uno, con sus interacciones con el resto del grupo, ayudan a aportar un valor añadido que acaba resultando muchas veces en soluciones más creativas e innovadoras.

Aunque tal y como ocurre a la hora de trabajar en equipo, hay muchas personas que no están hechas para convertirse en profesionales colaborativos. El tener una forma de trabajar individualista y un tipo de negociación competitivo en términos de “ganar-perder”, hace que sea muy difícil que estos perfiles ofrezcan resultados positivos para el resto. Por el contrario, un tipo de negociación colaborativa, es decir, que se maneje en términos de “ganar-ganar” y una actitud asertiva con el resto de compañeros, actúan como variables facilitadoras.

Este tipo de grupos de trabajos, basados en profesionales colaborativos no está exento de peligros, pero sí que ser conscientes de dichos elementos puede permitir maximizar los resultados positivos y reducir los negativos.  Entre los mayores problemas que pueden presentar es la ausencia de liderazgo, y muy ligado a esto estaría la propia tardanza a la hora de tomar una solución consensuada. –Estos dos problemas derivan a que como el grupo actúa como un ente uniforme, se trata de llegar a un consenso entre todos y muchas veces, esto no es posible. Asignar a un individuo el rol de mediador y que permitiera llevar un resumen de las soluciones propuestas, podría someter a votación aquella decisión más adecuada para todos-. Al tratarse también de profesionales colaborativos, es decir, que pueden ser empleados de distintos rangos jerárquicos o departamentos, puede haber un problema de seguridad, -en este caso, a través de acuerdos de confidencialidad o el acceso restringido a estos profesionales en determinados problemas que empleen la nube podría ayudar a minimizar el problema-.

A modo de resumen, es importante ser conscientes de nuestros rasgos de personalidad, de nuestras preferencias a la hora de trabajar y si haciéndonos un autodiagnóstico detectamos algún tipo de carencia a la hora de trabajar en equipo, abordarla para mejorarla. Ya que, puede que se sumen elementos que potencien esta forma de trabajar, pero en ningún caso, el trabajo en equipo va a perder la importancia que tiene hoy en día dentro del mercado laboral. Sólo así podremos llegar a alcanzar el éxito como profesionales en las empresas del siglo XXI.

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